Mostrando entradas con la etiqueta La Prensa y la Donación.... Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Prensa y la Donación.... Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de septiembre de 2009

ALBERTO LEVY “La extracción de órganos no es sólo una labor médica; también es psicológica hacia las familias”


Por Paqui Sánchez T.

La Unidad de Trasplantes acaba de recibir la Medalla de Oro de Melilla por ser la artífice de que nuestra ciudad tenga la mayor tasa de donaciones de órganos y tejidos del mundo. Melilla, pequeño rincón de España en África que muchos no saben ni situar en el mapa, supera a grandísimas capitales mundiales en algo que no se puede pagar con nada, como es la generosidad en su estado más puro.

¿Cómo se consigue que Melilla sea la ciudad del mundo con mayor número de donantes, a pesar de que cuenta con determinados factores que a priori resultan un handicap para la donación?

Esto es una labor de muchísimo tiempo en la que hemos ido salvando todos los obstáculos que nos hemos ido encontrando para evitar impedimentos a la donación de órganos y tejidos en nuestra ciudad. Llevamos en la coordinación de la Unidad de Trasplantes desde 1991, y esto ha sido una labor progresiva de mucho esfuerzo, mucho trabajo coordinado entre distintos departamentos y una gran relación con la coordinación de trasplantes en Madrid y con el sector de Málaga.

¿Qué significa esta Medalla de Oro para la Unidad de Trasplantes de Melilla: una recompensa al trabajo bien hecho, o un impulso para seguir en la misma línea?

Sin ánimo de ser prepotentes, significa dos cosas: un reconocimiento al trabajo bien hecho durante mucho tiempo y un impulso para seguir trabajando en la misma línea. Quiero aprovechar la ocasión para dar mi más sincera enhorabuena a la población de Melilla, una población muy formada, muy solidaria y muy concienciada. Uno no sabe lo que es donar hasta que no está en la situación de recibir, y cuando uno entiende que sus días están contados o que depende de una máquina para poder vivir cada semana, ahí es cuando entiende lo importante que es la donación de órganos y tejidos.

¿Cuántas personas trabajan en la Unidad de Trasplantes, y qué cometido tienen?

La verdad es que el único que trabaja en la coordinación de trasplantes específicamente como tal soy yo. Pero cuento con una gran colaboración por parte de todos los estamentos hospitalarios, fundamentalmente porque el mantenimiento del donante lo lleva la UCI y es donde el trabajo para la coordinación de trasplantes es más intenso.

Uno de los papeles más difíciles que tiene que asumir usted como coordinador de la Unidad de Trasplantes es hablar con las familias que acaban de perder a un ser querido? ¿Cómo se lleva eso?

Cuando una familia está en un momento tan difícil como es asumir la muerte de uno de sus miembros y encima vas tú a rogarle que done los órganos para que otras personas que están en lista de espera puedan seguir viviendo con una calidad de vida aceptable, es un trago difícil de pasar y un momento en que es muy difícil mantener la situación. Pero una política de trabajo adecuada y de formación ha favorecido que las negativas familiares en nuestra ciudad hayan disminuido ostensiblemente desde los primeros años hasta ahora. Verdaderamente, el artífice de la donación de órganos es aquel paciente que se muestra donante y que la familia acepte. Sin ello, todo el trabajo, por muy intenso que sea, no tendría razón de ser.

¿Se llega a acostumbrar uno a intentar buscar un lado positivo, como es la donación, en un momento tan dramático y sensible?

Nunca, nunca. En absoluto. Cada momento es trágico y tremendamente difícil. Es un dolor en la garganta, una molestia en el estómago continua, una desazón importante, porque estamos hablando de sentimientos muy profundos, muy enraizados y uno nunca puede acostumbrarse a estas situaciones, es imposible. Cada uno tiene un dolor y una historia detrás y hay que conocer las particularidades de cada uno y saber llegar a esa familia que lo está pasando tan mal. Uno no se llega a acostumbrar, más bien es al revés: tiene que ser cada día una sensación nueva que demuestre no sólo que es una labor médica, sino también el acercamiento humano y psicológico a la familia del fallecido.
Imagino que ese trágico momento cuando se habla con la familia se torna en satisfacción cuando se realiza con éxito el trasplante, ¿no?
Se ve recompensado por completo cuando el fin último, que es que se lleve a cabo la donación de órganos y tejidos, se ha realizado. La recompensa es enorme no ya por mí ni por el Hospital, sino porque cada uno de los pacientes que están en lista de espera por un órgano, y ese órgano les llega y les hace volver a llevar una calidad de vida completa como la que tenían antes de estar enfermos, eso lo vale todo. Lo mismo que hay que tener un sentimiento intenso para comprender el dolor de la familia del paciente que muere, también hay que tenerlo para comprender la felicidad que puedes provocar en un paciente que está esperando un órgano y que puede tener incluso los días contados. Indescriptible la alegría.
El año pasado fue uno de los que registró un mayor número de donaciones. En concreto, la Unidad de Trasplantes extrajo 24 órganos- ¿Se está siguiendo esta tendencia en 2009?
Este año llevamos la misma tendencia, afortunadamente llevamos una tónica muy buena. En lo que llevamos de año hemos tenido dos donantes multiorgánicos, y eso es muy bueno para Melilla, teniendo en cuenta que nuestra particularidad geográfica hace que los picos de donaciones puedan tener altibajos, con años mejores que otros en cuanto a donaciones.

Aunque los órganos que se donan viajan rápidamente en vuelos-hospital, ¿la insularidad de Melilla ha echado a perder en alguna ocasión una donación o ha dificultado que terminara con éxito?

No, afortunadamente, gracias a que hemos limado muchas asperezas y superado muchos inconvenientes, hemos conseguido que la infraestructura logística para poder enviar los órganos llegue a los puntos de referencia en los tiempos estipulados. Nunca hemos tenido un problema de este tipo, aunque sí es cierto que puede haber algún día con problemas meteorológicos insalvables, pero eso no depende de nosotros ni de nadie. Quiero agradecer además el gran esfuerzo que hacen los trabajadores del aeropuerto cuando se les pide desde la Delegación del Gobierno que lo abran a la hora que sea, normalmente de madrugada, para permitir la entrada y salida de los aviones con los órganos. Siempre están a nuestra disposición y por eso, mi más sincero reconocimiento a ellos también.

¿Cree que hace falta más información para superar tabúes o formas de pensar erróneas entre algunas comunidades de la ciudad?

Ésta es una labor progresiva. Una persona que no tiene medios para subsistir, su primer punto de mira es subsistir. Ésa es su primera necesidad. Por eso siempre es necesario aumentar el nivel de información y llegar a todas las capas sociales y hacerles entender que después de la muerte hay otra vida que se puede dar y hace falta que la gente lo entienda y done. Hay que ir en los tiempos adecuados, sin forzar a nadie.

¿Son frecuentes en Melilla las donaciones en vida entre familiares o donantes compatibles?

Desde la Coordinación de Trasplantes Nacional, de Andalucía y de Melilla estamos potenciando la donación en vivo porque se está demostrando por estudios contrastados que las donaciones de órganos de donantes vivos interparentales tienen una mayor viabilidad y mayor duración en el paciente receptor y con menos tasa de complicaciones para ambos, lo que permite que la donación sea de una calidad superior que en muerte encefálica. De hecho, hemos doblado del año pasado a éste las donaciones en vivo en España, aunque en 2008 sólo un 2 por ciento de las donaciones eran en vivo. Ahora son el 7 por ciento, pero aún son pocas. En Melilla ya están surgiendo familias que preguntan con interés la posibilidad de donar un órgano entre ellos.

¿Qué le parecen los anuncios que han surgido por internet en los que se pone a la venta órganos vitales?

La donación de órganos por dinero es execrable, porque eso implica que una persona de poder adquisitivo se aproveche de la necesidad de otra que dona al estar en una pobreza muy extrema. Eso se tiene que erradicar por completo. Lo contrario implica que el que tiene dinero puede conseguir y el que no, se muere. Eso no puede ser, todos somos hijos de Dios y todos tenemos derecho a vivir en las mismas condiciones.
Usted se ha quejado en alguna ocasión de que la generosidad de Melilla no se haya visto correspondida cuando lo ha necesitado.

¿Cree que es necesario mejorar el sistema español de donación para que no se den estas situaciones injustas?

La política que llevamos es que parte de los órganos generados se queden en la zona de influencia. En la provincia de Málaga, que ronda el millón y medio de habitantes, las necesidades poblacionales son mayores que las de Melilla, donde hay 75.000. Salvando las distancias y proporcionalidad, lo que queremos es ofertar a nivel de Andalucía Oriental que los órganos que generemos, parte sean implantados en personas de nuestra ciudad. También es verdad que cuando en Melilla la donación no existía también había pacientes que eran llamados y se les implantaban órganos de donantes andaluces. Ahora estamos compensando eso, pero creo que nos deberían tener más en el punto de mira para poder optar a más porque nuestra producción ahora es bastante adecuada.

¿Es posible que en un futuro la Unidad de Trasplantes pueda llevar a cabo operaciones de trasplante sin que sea necesario trasladar al paciente fuera de Melilla?

Es muy difícil porque la infraestructura necesaria para el trasplante no es la misma que para la extracción, que es más sencilla que el implante, cuyo seguimiento también es más complejo. Por lo tanto, eso deben hacerlo hospitales de primer nivel, como el Carlos Haya de Málaga, por ejemplo, que tienen una infraestructura adecuada a las necesidades que se exigen. En Melilla no veo adecuado crear esa infraestructura, creo que es más factible que los melillenses acudamos a otros hospitales de referencia para tener unas mayores garantías de éxito. No obstante, sí creo que el Hospital de Melilla se podría especializar para la extracción y que no vengan especialistas de otros centros hospitalarios españoles a extraer órganos. Salvo las córneas, que son extraídas por oftalmólogos de Melilla, el resto de órganos los extraen personal muy formado y preparado.

¿Cómo se puede convertir alguien en donante de órganos y tejidos?

Es muy fácil. Uno es donante de órganos simplemente diciéndoselo a los familiares del entorno suyo. No hace falta tener ningún carné, aunque el que lo quiera, puede obtenerlo tanto en el Servicio de Admisión del Hospital como en la UCI. Pero en España, la legislación habla del consentimiento presunto, por el que el donante lo es desde el momento en que lo manifiesta a su entorno más cercano.

¿Y puede negarse la familia, aun cuando el paciente manifestó su voluntad de ser donante?

Nosotros no lo hemos vivido nunca, pero puede llegar a ocurrir. Y si así fuera, tendríamos que limar asperezas y no forzar una donación que pudiera dar lugar a problemas o conflictos familiares. Buscamos el bien de todo el mundo con la labor que se realiza, no se trata de forzar a nadie.

http://www.melillahoy.es/noticia.asp?ref=57747

sábado, 2 de mayo de 2009

TRAFICO DE ORGANOS.Un Negocio Oscuro y Atroz


Cada año se realizan alrededor de 100.000 trasplantes en el mundo. Uno de cada diez, con órganos provenientes del comercio ilícito. Enfermos de países ricos viajan a Pakistán, India, China, Egipto o Colombia en busca de una solución rápida.

Tres días a la semana, durante cuatro horas, Xavier Martín tiene que conectarse a una máquina para limpiar su sangre. Sus riñones no pueden hacerlo. Tiene 54 años y lleva 26 sometido a diálisis. Ha pasado por dos trasplantes. Y por dos decepcionantes rechazos. A estas alturas, su sistema inmunitario se ha vuelto demasiado sabio. Ataca cualquier órgano intruso. Sólo se le podría engañar ingresando a Martín para anular todas sus defensas (plasmaféresis) y sincronizando el trasplante con un donante vivo compatible. Pero este barcelonés no tiene donante vivo. Más bien, no quiere jugársela. “Mis dos hermanos se han ofrecido, pero el riesgo de rechazo es tan grande que podrían quedarse sin riñón para nada. Y yo, la verdad, no podría soportarlo”. Ahí sigue, mientras la diálisis erosiona su cuerpo, con tumores periódicos, problemas de tiroides, artritis y mareos.


De los 2.000 riñones que se trasplantan al año en Pakistán, dos terceras partes tienen destinatarios extranjeros

El riñón es el órgano más vendido. También, porciones de hígado, corazones y pulmones en países como China

Rafael Matesanz: “Si se puede vender, ¿quién va a convencer a la gente de que donar es un acto altruista?”
martín había oído hablar del turismo de trasplantes. En Internet todo fue muy fácil. Inmediatamente, encontró la web de un hospital en Lahore (Pakistán): www.aadilhospital.com. Contactó con ellos por e-mail. Le respondieron rápidamente con toda la información: viaje en primera, recogida en el aeropuerto, intervención y posoperatorio, todo incluido. Precio total: 15.000 dólares. Un viaje organizado para salvar la vida. Para preparar la intervención y encontrarle un donante vivo compatible le pidieron que enviase su historial. Cuando lo solicitó a sus médicos del hospital Clínic de Barcelona, ellos le pidieron que no fuese. Y le convencieron: “Muchos pacientes vuelven con un riñón, ciertamente, pero también con otras enfermedades”.

De los 2.000 riñones que se trasplantan al año en Pakistán, dos terceras partes tienen destinatarios extranjeros. Provienen de campesinos que viven en condiciones de insalubridad y pobreza extremas. Ganan sueldos de miseria: una media de 15 dólares al mes. Se ven obligados a pedir anticipos a sus terratenientes. Acaban adquiriendo deudas de tal magnitud, que se heredan de padres a hijos. Son esclavos del siglo XXI. Su único capital es su fuerza de trabajo y su cuerpo. En algunos pueblos del Punjab, una región medio india, medio pakistaní, casi todos sus habitantes han vendido un riñón. A veces, incluso, presionados por sus deudores. Y lo más triste es que su situación no mejora. Lo que ganan, apenas les da para saldar su deuda. Y las secuelas merman su salud hasta el punto de que algunos se ven impedidos para trabajar. Ningún médico sigue su recuperación, como debería ocurrir con cualquier donante vivo en un país rico. Por un riñón reciben unos 1.700 dólares. De esa cantidad, los intermediarios les descuentan los gastos por viaje y su estancia en el hospital. Como máximo acaban recibiendo unos 1.300 dólares. La persona trasplantada con ese mismo riñón paga al hospital entre 10.000 y 15.000 dólares. Además de continuar sumidos en la pobreza, muchos de estos campesinos ya no pueden volver a trabajar como antes porque su salud ha quedado tocada.

El comercio de órganos y deseos se aprovecha del vacío legal en los países más pobres de África, Asia y América Latina, donde no es difícil encontrar a personas que han vendido su riñón por un puñado de dólares. En general, los órganos fluyen de Norte a Sur. Mientras que en los países ricos la donación se considera un gesto máximo de generosidad y altruismo necesario para el bienestar social, en los más pobres el tráfico la ha convertido en un acto desesperado. Vender una parte del cuerpo para sobrevivir. Nancy Scheper-Hughes, miembro de Organs Watch, un grupo de investigación independiente de la Universidad de Berkeley (California), explica en un artículo de The Lancet que en el mercado global se paga por un riñón indio o africano 1.000 dólares; en Filipinas, 1.300; en Moldavia o en Rumania, 2.700 dólares. Un riñón turco o peruano cuesta unos 10.000 dólares. En el hospital donde finalmente se realiza el trasplante, los pacientes-turistas de trasplantes acaban pagando entre 10 y 20 veces por encima de estos valores.

Una de las leyendas urbanas más populares es la de un conocido de un conocido que viaja a algún país lejano, conoce a una chica, o se va con unos desconocidos de juerga, y al día siguiente amanece sin un riñón. “Mentira, nunca se ha registrado ningún caso”, asegura Rafael Matesanz, presidente de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT). ¿Para qué complicarse la vida raptando a un extranjero, del que además no se tiene un perfil de compatibilidad, cuando en los países donde se desarrolla la compraventa de órganos los traficantes (llamados brokers) consiguen personas que viven en la más absoluta miseria y forman parte de listados con perfiles de compatibilidad?

“Éste es un negocio de intermediarios”, afirma Luc Noel, responsable de las cuestiones relativas a los trasplantes de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ellos, los intermediarios, cuentan con tentáculos por todo el mundo. Para los que necesitan vender, su existencia no es más que un secreto a voces. Se encuentran en cafés, escuelas, centros sociales. Han detenido a miembros de bandas que llevan a donantes de Brasil hasta hospitales de Suráfrica; de la República de Moldavia hasta centros de Turquía. En algunos países, se trata de una salida económica tan enquistada, que incluso aparecen anuncios en prensa o en televisión. Así ocurre en Egipto y en Perú. Se propone que vayan directamente al hospital a quienes quieran vender su riñón. Hospitales como el de Aadil, en Pakistán, cuentan con amplios catálogos con datos y perfiles de donantes para sus clientes ricos.

Los usuarios del turismo de trasplantes proceden de todo el mundo. “Mientras haya oferta habrá demanda”, lamenta Luc Noel. Desde su despacho de la OMS en Ginebra dirige los esfuerzos internacionales para erradicar el comercio de órganos. Muchas veces, el trasplante es la única alternativa a la vida. Además, las supervivencias ya alcanzan los 45 años para el de riñón, 38 para el de hígado y 29 el de corazón. Pero este éxito ha creado sus propios demonios: la diferencia entre las posibilidades teóricas y la escasa disponibilidad de órganos.

Comprar un órgano cuando en el propio país no llega es un pasaporte a la vida. No es extraño que los mejores clientes para el turismo de trasplantes sean pacientes que proceden de países con una mayor dificultad para encontrar donantes. Israel es, con diferencia, el principal cliente de este negocio oscuro y atroz. “Es un país con poder adquisitivo y sin donación de cadáver”, explica Rafael Matesanz, de la ONT. Algunos rabinos se oponen a la donación. Las agencias de seguros sufragan las operaciones en el extranjero.

En Europa, España tiene la tasa más alta de donaciones, con 34 por millón de habitantes. Aun así, unas 4.000 personas están en lista de espera para un riñón. Entre el 3% y el 5% mueren sin haber recibido el órgano esperado. “El tiempo medio de espera está entre dos y tres años. Los que tienen más dificultades para encontrar donante son quienes rondan los 40 años, sobre todo desde que fallecen menos personas en accidentes de tráfico. Son años en que la salud se altera, supone un desgaste. Ante un tiempo de espera largo y el deterioro, el paciente se inquieta mucho porque, además, se dificultan sus relaciones con la familia y su actividad laboral”, argumenta Luis Guirado, nefrólogo de la Fundación Puigvert, en Barcelona. Recientemente se han detectado anuncios en Internet de españoles que ofrecían riñones a cambio de dinero, entre 15.000 y 100.000 euros, en ciudades como Madrid, Castellón, Málaga o Sevilla. Desde la ONT, Matesanz insiste en que la legislación española prohíbe esta compraventa, e incluso la petición pública. “Y aunque ambas no están tipificadas en el Código Penal, interviene la Brigada de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil”.

Llegar al cliente-paciente resulta cada vez más fácil. “Como consecuencia de la escasez mundial de órganos y las facilidades de Internet, el tráfico y el turismo de trasplantes se ha convertido en un problema global”, advierte un editorial de julio pasado en la revista The Lancet. En Internet se encuentra, por ejemplo, la web de James Cohan, un broker estadounidense. Al llamar al teléfono que consta en la página, responde él mismo. No se describe como broker, sino como coordinador internacional de trasplantes. Sin cortapisas, reconoce que desde su oficina de Los Ángeles organiza viajes para realizar estas operaciones en el extranjero con unos 15 países, sólo con grandes hospitales. “Tienen listas de donantes”, explica. Su web anuncia una única tarifa: un trasplante de riñón cuesta unos 125.000 dólares; el de pulmón, hígado o corazón, unos 250.000. Cohan no sabe de dónde proceden los donantes vivos. Dice que no es asunto suyo. ¿Cree que es inmoral un negocio basado en pobres que necesitan vender una parte de su cuerpo por dinero y gente rica dispuesta a pagar por ella? “Todos vendemos cada día parte de nuestras vidas trabajando durante horas. Quienes hacen las leyes en contra es porque no han tenido experiencias de primera mano con trasplantes”, responde Cohan.

Las redes internacionales son escurridizas. “En los años noventa, cuando los tratamientos antirrechazo mejoraron sustancialmente, empezaron a detectarse los primeros casos de turismo de trasplantes en la India”, ilustra el experto Rafael Matesanz. “Cuando la ley se endureció en la India, Irak pasó a ser el principal destino, sobre todo para pacientes que procedían de Israel. Pero desde la primera Guerra del Golfo, Pakistán se convirtió en el número uno”.

El 10% de los trasplantes del mundo se practican con órganos procedentes del comercio ilegal, según datos de la OMS. Los países pobres como Pakistán, India, Filipinas, China, Egipto, Rumania, Moldavia, Perú, Ecuador y Colombia facilitan órganos a enfermos de países ricos. Presos políticos, personas que viven en la más extrema pobreza o refugiados políticos son explotados como la mayor fuente de órganos para pacientes-turistas. El riñón es el más vendido. También, porciones de hígado, corazones y pulmones en los países donde se comercia con órganos de cadáveres, como ocurre en China. “El mercado de órganos sólo beneficia a la gente rica”, afirma Luc Noel. En su agenda, una cita para mayo: la asamblea general de la OMS, que someterá a votación una resolución para regir la lucha global contra el turismo de trasplantes. “Necesitamos la colaboración de los profesionales, de los Gobiernos, de las sociedades científicas”.

Durante la cumbre internacional sobre turismo de trasplantes y tráfico de órganos, convocada en 2008 por la Sociedad Internacional de Trasplantes y la Sociedad Internacional de Nefrología, 152 representantes de instituciones públicas y organismos médicos y científicos de 78 países consensuaron la Declaración de Estambul. Entre otros aspectos, considera que el tráfico de órganos y el turismo de trasplantes violan los principios de igualdad, justicia y respeto de la dignificad humana y deberían prohibirse, e insta a que cada Gobierno cree un marco legal acompañado de medidas penales para quienes participen en estas actividades y prohíba todo tipo de publicidad de solicitudes u ofertas de órganos.

Esta declaración también aborda la espinosa cuestión de las compensaciones en los trasplantes con donante vivo. Siempre bajo el principio de que un órgano no puede tener precio, admite que los donantes puedan ser compensados por los perjuicios que su decisión altruista les pueda reportar. En Estados Unidos existen partidarios de la compraventa de órganos bajo vigilancia, que permitiría, según ellos, aumentar las donaciones y desarticular el negocio ilegal. “Estoy en completo desacuerdo; éticamente, el cuerpo humano no puede ser objeto de comercialización bajo ningún concepto”, concluye Matesanz desde la ONT. “Los que argumentan en contra, consideran que en una sociedad moderna no se puede permitir que alguien en situación de pobreza tenga que vender un órgano. Los que argumentan a favor, dicen que debe regularlo el Estado. Uno de cada 3.500 donantes puede morir, es el mismo riesgo que tenemos todos de morir por accidente de coche”, explica Guirado, nefrólogo de la Fundación Puigvert de Barcelona.

Francis Delmonico, asesor de la Organización Mundial de la Salud y presidente de la Organ Transplantation Procurement Network, se ha reunido con los gobernantes de países como China o Filipinas con el objetivo de que resuelvan el vacío legal que hace posible este comercio. Y para ayudarles a establecer sus propios programas de donaciones. “El comercio de órganos amenaza con dinamitar la nobleza y el legado del trasplante”, afirma Delmonico. Explica que en China, por ejemplo, en el año 2006 se extrajeron órganos a unos 4.000 presos ejecutados, lo que hace un total de 8.000 riñones y 3.000 hígados, principalmente para pacientes extranjeros. El Gobierno chino aprobó en marzo de 2007 una orden sancionando esta práctica. Clausuró tres hospitales, pero no tienen control sobre todos. Y mucho menos sobre los centros militares de salud. Delmonico asegura que los pacientes siguen viajando a China.

En septiembre de 2007, el Gobierno paquistaní promulgó una ordenanza que prohíbe el comercio entre personas no relacionadas, sean locales o extranjeras. La actividad se desplazó entonces a Filipinas, aunque desde abril de 2008 su Gobierno también ha prohibido los trasplantes a turistas. “La sociedad filipina de Nefrología ha reportado que los pacientes extranjeros no tienen ya un acceso tan fácil a riñones”, asegura Delmonico.

así lo constata el testimonio del barcelonés Xavier Martín. Tras renunciar a su viaje a Pakistán por el consejo de sus médicos, entró en contacto con una clínica en Filipinas. Envió desde Barcelona todas sus analíticas y allí localizaron a cuatro candidatos compatibles. Al elegido le pagarían 15.000 euros. Martín adelantó 12.000 por correo. Todo el pack, que incluía operación, posoperatorio y otros gastos derivados del viaje le costaría 100.000 euros más. Sin embargo, su sueño se fue al traste justo un mes antes. “Me llamaron y me dijeron que se tenía que suspender todo porque la ley se había endurecido, y que por el momento iban a dejar de hacer trasplantes a extranjeros”. El dinero que adelantó le fue reembolsado.

¿Estamos ante un cese total de la actividad o es que los traficantes prefieren no remover las aguas mientras sus Gobiernos y la OMS intentan establecer medidas de control? Las redes han demostrado que son escurridizas. “Desde los cambios en China y en Filipinas, los pacientes de países del Golfo van al Cairo. Estimamos que cada año se llevan a cabo en Egipto 1.000 trasplantes de riñón”, afirma Francis Delmonico.

En los últimos años, el turismo de trasplantes también ha encontrado su lugar en América Latina. Desde la Fundación Puigvert siguen a dos pacientes que decidieron por su cuenta ir a trasplantarse a Perú. Nada ha tenido que ver en ello el centro catalán, pero sí que controlan su salud desde la vuelta. “Llevo 22 años en el hospital y sólo he visto estos dos casos”, confirma Luis Guirado, nefrólogo del centro. “En Perú, el intermediario es la Iglesia. Los curas hacen de coordinadores de trasplantes”. Buscan a personas con pocos medios y les ponen en contacto con el hospital de Lima donde realizan los trasplantes. Sus enfermos tienen entre 60 y 70 años. Los donantes, alrededor de 30. “La verdad es que en este caso hay que reconocer que la intervención es impecable, y los cuidados que reciben, también”, asegura Guirado.

Pedro Méndez Chacón (Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima), Miguel Camacho (coordinador de trasplantes de órganos y tejidos) y Armando Vidalón (ex gerente de trasplantes de órganos y tejidos de EsSalud) constatan en un artículo que en Perú se trasplanta a extranjeros: “Todo apunta a que se trata de una actividad creciente y de muy difícil control. No obstante, un ex miembro de la organización informó públicamente en el Parlamento Nacional de que se efectuaron 64 trasplantes privados en los últimos tres años (abril 2002). Y una comisión del Colegio Médico recabó un informe de 30 intervenciones que se realizaron en algunas clínicas privadas”.

Colombia también se está convirtiendo en uno de los destinos preferidos para israelíes y japoneses. En estos casos, el órgano procede de cadáveres. “Pasando por delante de los nacionales”, apunta Rafael Matesanz. El Instituto Nacional de Salud de Colombia trabaja para mejorar la coordinación de trasplantes, dar mejor servicio a sus ciudadanos y controlar las operaciones a extranjeros. Si en 2005 un 12 % de los destinatarios fueron extranjeros, en 2007 disminuyeron a la mitad. La mayoría vienen de Israel. También de Japón. Y de países vecinos, como Venezuela, República Dominicana, El Salvador, Ecuador, Panamá y Bahamas. Los extranjeros pueden acogerse a tutela si demuestran la necesidad urgente de trasplante. No deberían tener prioridad, pero las compañías que les organizan todo el viaje agilizan los trámites y pagan el triple que los nacionales. Los jueces fallan a favor de los pacientes foráneos, alegando violación de su derecho a la vida.

Luis Caicedo, presidente de la Sociedad Colombiana de Trasplantes, trabaja en uno de los cuatro únicos hospitales donde se llevan a cabo estas operaciones en Colombia. Explica que desde diciembre de 2008, “sin estar prohibidos los trasplantes a extranjeros, el Gobierno ha decidido suspenderlos porque se va a modificar la ley. Queremos convenios para regular la situación y que se nos permita dar servicio a países vecinos que no tienen programas establecidos”.

La ONT está ayudando desde España a construir en América Latina una red iberoamericana. “El objetivo es ir arrinconando estas redes y ayudar a que estos países desarrollen un sistema de donación adecuado”, explica Matesanz. Para Luc Noel, de la OMS, “la solución difícil es involucrar a la sociedad”. Lo cierto es que el comercio de órganos hace tambalear uno de los principios de la donación: el altruismo. “Si se puede vender, ¿quién va a convencer a la gente de que donar es un acto altruista? Si se permite, todo el sistema de trasplantes se cae”, concluye Matesanz.

Más difícil va a ser combatir el tráfico clandestino. Repartidos por Europa del Este, traficantes de órganos localizados en países como Estonia, Bulgaria, Turquía, Georgia, Moldavia, Rusia y Ucrania ponen en jaque la Unión Europea.

“La pobreza extrema de la república de Moldavia es terreno abonado para los traficantes”, reconoce Viorel Ciobanu, del departamento del Gobierno de Moldavia para combatir el tráfico de seres humanos, en una entrevista para el documental Riñón en hielo. Esta cinta danesa, dirigida por Anja Dalhoff y Alina Radú con apoyo de la UE, narra, entre otras historias, la de Mihail. Un moldavo que a los 26 años entró en contacto con una red de traficantes de riñones que le ofreció 3.000 euros. “Pensé que al menos no iba a morir”, justifica con pesar. Le embarcaron en un avión hacia Turquía. Le extrajeron un riñón en un hospital de Estambul. Regresó solo, retorciéndose de dolor, sin calmantes e indocumentado. El dinero apenas le dio para pagar deudas y sobrevivir unos meses. Ahora no tiene dinero, le falta un riñón y energía para trabajar porque enseguida se cansa.

http://www.elpais.com/articulo/portada/Trafico/organos/negocio/oscuro/atroz/elpepusoceps/20090503elpepspor_8/Tes

miércoles, 22 de abril de 2009

COMO DONAR MAS ORGANOS....



A pesar de los éxitos logrados hasta ahora, el Estado debe reforzar las campañas para educar sobre el valor de donar órganos


La crónica periodística reciente recogió tres casos impactantes de donación de órganos que han sido seguidos por la opinión pública con mucha atención. Nos referimos al trasplante de corazón a un médico neonatólogo, el trasplante de hígado a una embarazada en su quinto mes de gestación y, hace quince días, el trasplante múltiple a un niño de tres años (hígado, duodeno, páncreas e intestino delgado, "en bloque"). En este último caso, en que el donante fue un bebe de 45 días de vida, los médicos intervinientes resaltaron el amor sin límites de su familia, que, a pesar de tanto dolor por la pérdida, "tuvo la suficiente valentía para tomar la decisión de donar los órganos en un gesto de gran solidaridad". Ese es, justamente, el nudo central de una situación que, cuando ocurre, puede servir a todos: a quienes reciben los órganos y las familias de los donantes.

Aunque en la Argentina rige desde el 6 de abril de 2006 la ley del donante presunto, según la cual todo ciudadano legalmente capaz, mayor de 18 años, se considera donante a menos que declare su intención de no serlo, también se establece allí que la familia siempre será consultada y atestiguará sobre la última voluntad de su ser querido al momento de decidir la ablación. De esto se desprende la importancia de continuar con las campañas de información pública acerca del inmenso beneficio que para una sociedad implica que haya un flujo continuo de donaciones de órganos.

Es interesante recordar que en abril de 2006, cuando recién había comenzado a regir la ley, se produjeron, según un informe del Centro Unico Coordinador de Ablación e Implante de Organos de la Provincia de Buenos Aires (Cucaiba), 22 donaciones de órganos y 10 de tejidos, es decir, el doble de las que se habían registrado en los tres meses anteriores. Algo muy distinto sucedió en el caso del médico neonatólogo, quien junto a su familia debió esperar 14 angustiantes días hasta recibir el órgano compatible de un donante solidario, a pesar de haber estado primero desde el comienzo en la lista de emergencia nacional del Incucai y de que varias ONG lanzaron una fuerte campaña para concientizar a la población

A principios de diciembre pasado, el Incucai informó que con las intervenciones realizadas en noviembre se habían hecho 1152 trasplantes de órganos en el país en todo 2008, cifra que superaba la registrada en 2007. Sin embargo, también advertía que, con la tasa actual de donaciones, harían falta cinco años para poder trasplantar a los más de 5000 pacientes que están en la lista de espera nacional.

La ley del donante presunto reconoce su antecedente más directo en similar legislación de España. Este país en 2008 batió su propio récord histórico en donaciones y trasplantes de órganos. La tasa española de donantes está en 34,2 por millón de población, el doble de la media de la Unión Europea (16,8), y es objetivo del gobierno llegar a la tasa de 40 donantes por millón. España, que nunca ha dejado de hacer campañas para la donación de órganos, está ofreciendo toda su experiencia para redactar la directiva europea de donación y trasplante de órganos, que se espera sea aprobada en el primer semestre de 2010.

La experiencia argentina ha sido, por lo que se ve, bastante exitosa, pero el Estado no puede abandonar su indelegable función de educador, debe ser el principal motor de campañas de educación continuas. Está bien utilizar los centros de votación para instalar mesas donde los votantes se informen o declaren su intención de ser donantes de órganos, pero esta experiencia no ocurre siempre.

No debemos perder lo ganado con tanto esfuerzo y compromiso ciudadano. La sociedad argentina ha demostrado en los últimos años cuán solidaria puede ser. Lo que sí necesita es que se le recuerde con más asiduidad e insistencia todo lo bueno que se deriva de donar órganos. Ello es imposible sin campañas publicitarias fuertes y sostenidas en el tiempo, que apunten al valor ético que involucra la decisión de donar el propio cuerpo para salvar el de un prójimo necesitado.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1101195&high=Donacion%20organos

domingo, 12 de abril de 2009

NUESTROS HERMANOS COLOMBIANOS NOS ENSEÑAN...IMPERDIBLE....!!!!!

RedactarEdición de HTML










Agradezco a mi Madre Celestial haber entrado en este espacio http://www.facebook.com/home.php?#/wall.php?id=12051292359&page=1&hash=21876599fb85c069a60c7bcc8b68f330

sábado, 21 de marzo de 2009

FELIPE PUEDE SEGUIR ESPERANDO....


Claves del exitoso implante de corazón artificial a Felipe, de 11 años

Felipe Cruzat se recupera. El dispositivo cardíaco fue implantado por un equipo del Hospital Garrahan ya que en Santiago de Chile no contaban con la tecnología adecuada. Ahora hay que esperar el trasplante definitivo. “La operación finalizó con éxito y sin contratiempos, el niño se encuentra en recuperación”, aseguró el jefe de la Unidad de Trasplante Cardíaco del Hospital Clínico de la Universidad Católica de Chile, Pedro Becker, luego de intervenir por más de 13 horas a Felipe Cruzat, de 11 años. Los argentinos que participaron Horacio Volgelfang, Gerardo Naiman y Guillermo Moreno- viajaron desde Buenos Aires con el dispositivo mecánico que permitió salvar la vida del niño.


POR ENRIQUE ELGUETA R. | 21/03/2009 | 09:53

SANTIAGO DE CHILE (La Tercera). Luego de una maratónica operación que se extendió por casi 12 horas, el Jefe de Trasplante Cardíaco del Hospital UC, Pedro Becker, expresó que la cirugía de externotomía con anestesia general, al que fue sometido Felipe Cruzat, “ha sido exitosa”.

El menor llevaba 67 días a la espera de un trasplante de corazón, debido a una severa miocardiopatía dilatada, pero esta noche logró ser implantado con una asistencia ventricular (corazón artificial) que lo recuperará de las fallas renales, hepáticas y respiratorias, las cuales le impedían estar en buenas condiciones para un eventual trasplante.

Becker explicó que fueron cerca de 12 personas las que trabajaron en la operación del pequeño, dentro de las cuales se contaba con Gonzalo Urcelay, médico tratante de Felipe; Ricardo Zalaquett, jefe de cirugía cardiovascular; Rodrigo González, cirujano; además de la delegación argentina, compuesta por otros dos cirujanos, un intensivista pediátrico y dos tecnólogas médico.

Por su parte, Urcelay declaró que el menor de 11 años se encuentra en un “proceso de recuperación progresiva”, agregando que “las primeras horas estaremos preocupados de sangramientos y descompensaciones” que puedan ocurrir en el lapso postoperatorio.

Asimismo, el médico tratante de Felipe manifestó que frente a la eventualidad de que se encuentre un donante de corazón para el pequeño, el órgano habría que mantenerlo almacenado, ya que no es posible un trasplante inmediato, hasta que se recupere de sus funciones generales.

En tanto, Gonzalo Cruzat, padre del menor, expresó que “la operación fue bastante larga y mantuvimos la tranquilidad todo el día, pensando en que Felipe estaba en las mejores manos”. Sobre el estado actual de su hijo, aseguró que “es impresionante ver cómo funciona el corazón artificial (...) Me produjo un gran impacto verlo conectado a una máquina”.

A estos dichos, también se sumó la madre del niño, María Ignacia Solar, quien, denotando sus horas de cansancio y preocupación por su hijo, declaró que “si Dios quiere, él se va ir despertando y recuperando paso a paso”, agregando con orgullo que “el doctor me dijo que (Felipe) es un león”, tras haber soportado tantas jornadas hospitalizado en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital.

Luego del implante de la Berlin Heart, la máquina que simula la función del corazón, Felipe estará en un proceso de recuperación que según el médico Vogelfang, puede ser de entre una y dos semanas, aunque podría alargarse incluso un poco más.

Después de esto, el menor de a poco irá revitalizándose para estar en buenas condiciones frente a un eventual trasplante definitivo.

El uso máximo de la máquina es relativo, pues lo ideal es que se use lo menos posible pero, según Vogelfang, “hemos tenido niños con hasta 9 meses con corazón artificial”.

Felipe Cruzat fue ingresado a pabellones cerca de las 8:30 el viernes 20/03. A partir de las 9 en punto, los médicos comenzaron la trascendental intervención, que terminó pasadas las 20:00.

Los principales riesgos de la operación radicaban en la posibilidad de que ésta presente infecciones, coágulos o hemorragia, pero nada de ello ocurrió.

Para este operativo médico, se contó, además de los médicos chilenos, con la asistencia de una delegación argentina compuesta por los cirujanos, Horacio Vogelfang y Gerardo Naiman; el intensivista pediático Guillermo Moreno; y las tecnólogas médico Marina Frías y Julieta Martínez.

La participación de los trasandinos era fundamental, ya que son expertos en este tipo de operaciones, pues antes ya habían hecho 10 intervenciones similares, las cuales todas tuvieron resultados exitosos.

Se sumaron también una enfermera de pabellón, una arsenalera, un perfusionista y una doctora anestesióloga, quienes terminaron por conformar el numeroso equipo médico que intervino en la exitosa operación de Felipe Cruzat.

Víctima de una compleja afección cardíaca, Felipe Cruzat lleva más de 2 meses a la espera de un trasplante, pero aún no consigue donantes. Para ganar tiempo, el hospital chileno decidió implantar un corazón artificial mecánico Excor o Berlinheart, de fabricación alemana y adquirido en la Argentina con anterioridad, en 2006, para un trasplante similar.

Becker explicó que este sistema no reemplazará el corazón de Felipe, sino que prestará asistencia, lo que va a ayudar a ganar tiempo hasta la aparición de un donante. “Si Felipe hubiese sido trasplantado ayer, podría haber fallecido en la cirugía o por la falla simultánea de algunos órganos. En cambio, si tú lo pones en un sistema de circulación ventricular, el tiempo de espera permite recuperar las funciones renal y hepática, llegando al trasplante en mejores condiciones, con una mejor sobrevida una vez trasplantado”, dijo el médico.

El costo de la intervención fue de aproximadamente US$ 250.000, lo que incluyó el 'alquiler' del corazón, el traslado, la operación y los cuidados. La suma será costeada por el hospital de la UC, la institución de salud previsional Cruz Blanca y la familia del menor.

Tras la compleja operación, los médicos que trataron al niño deberán calibrar el aparato que prolongará su vida a la espera de un trasplante coronario.

“Hemos pasado momentos sumamente difíciles con Felipe, pero siempre hemos salido adelante”, aseguró emocionado Gonzalo, padre del niño que se transformó en prioridad nacional de trasplante de corazón luego de la intervención. “Sabemos que no es algo definitivo, pero así podremos esperar en mejores condiciones”, completó el esperanzado papá.

Tras las informaciones surgidas sobre un posible donante para Felipe, el padre del menor consideró que la decisión de la familia es íntima y no se debiera presionar a las personas para encontrar un corazón para su hijo. “Hay que respetar la decisión de la familia”, dijo el padre

http://www.urgente24.com/index.php?id=ver&tx_ttnews%5Btt_news%5D=119935&cHash=d7536cca26

viernes, 20 de marzo de 2009

ARGENTINA SOLIDARIA.... POR MAS VIDA...!!!!


Buenos Aires.- Argentina enviará hoy a Chile un corazón artificial para un niño de ese país que desde hace dos meses está hospitalizado a la espera de un trasplante, confirmaron a Efe fuentes oficiales.

El destinatario del dispositivo es Felipe Cruzat, de 11 años, cuyo caso tiene en vilo a la sociedad chilena. Este miércoles el niño fue sometido a una cirugía para estabilizarlo y ayudar a bombear su sangre. EFE/Archivo

El dispositivo de asistencia ventricular, conocido popularmente como corazón artificial y diseñado en Alemania, llegará hoy mismo a Santiago de Chile junto con un grupo de médicos del hospital de pediatría Garraham, de Buenos Aires, con amplia experiencia en trasplantes.

El destinatario del dispositivo es Felipe Cruzat, de 11 años, cuyo caso tiene en vilo a la sociedad chilena, y sobre el cual, incluso, se pronunció el pasado fin de semana la presidenta Michelle Bachelet.

Este miércoles el niño fue sometido a una cirugía para estabilizarlo y ayudar a bombear su sangre.

Ante la demora en la donación de un corazón humano, los médicos del Hospital Clínico de la Universidad Católica de Santiago de Chile solicitaron el envío de uno artificial desde Argentina, uno de los primeros países de Latinoamérica en realizar operaciones con dispositivos artificiales.

Sin embargo, los médicos destacaron que la medida es transitoria y que aún permanecen a la espera de un donante del órgano.
En lo que va del año en Argentina se han realizado 174 trasplantes de órganos, 16 de ellos de tipo cardíaco, según datos oficiales.

En Argentina la cantidad de trasplantes de órganos ha ido incrementándose hasta los 1.273 en 2008, luego de la creación del Programa Federal de Procuración de Órganos y Tejidos en 2003.

http://www.soitu.es/soitu/2009/03/19/info/1237493921_353108.html

domingo, 15 de marzo de 2009

EL MODELO ESPAÑOL.....



En nuestro país se implementa este modelo...con un aumento en la tasa Donación que años atrás era impensado...

El Dr. Rafel Matesanz es creador de dicho modelo llevando a España a ser el primer país con respecto al indice de Donación....

viernes, 13 de marzo de 2009

MITOS Y PREJUICIOS SOBRE DE LA DONACIÓN DE ÓRGANOS



El miedo y la desinformación sobre el procedimiento son las principales causas por la que los argentinos no se animan a manifestar su volunta de donar, aunque la ley considera que son todos presuntos; las excusas más comunes y la explicación de los especialistas consultados por lanacion.com

Por Constanza Longarte
De la redacción de lanacion.com
clongarte@lanacion.com.ar

El pedido de un corazón para un médico que necesitaba un transplante volvió a colocar el tema de la donación de órganos en la agenda pública. Y, aunque según el Incucai en los últimos cinco años se duplicó la cantidad de donantes, aún sobreviven mitos en el imaginario colectivo que atentan c ontra una decisión que puede salvar la vida de miles de personas cada año.

Los principales prejuicios son, generalmente, el miedo a que los órganos sean extraídos antes de constatar que la persona esté muerta y que sean vendidos por una red clandestina que se encarga de colocarlos en el resto del mundo, según comentó a lanacion.com el médico Martín Torres, vicepresidente del Incucai. En todos, el factor común es la desinformación.

Por eso, desde la entidad lanzaron una fuerte campaña de concienciación y comunicación en escuelas primarias, secundarias e institutos terciarios, como parte del Programa Nacional de Procuración de Organos y Tejidos.

Para desterrar mitos, la primero que hay que saber es que la extracción de los órganos se produce sólo cuando se determinó la muerte cerebral, algo que debe ser constatados por dos médicos, uno de ellos un neurólogo.

A partir de allí, se evalúa qué órganos son susceptibles de ser donados y cuales no.

"La primera etapa es la detección de un potencial donante. Esta acción está a cargo de un médico que tiene la tarea de ser coordinador intrahospitalario de transplantes. Es decir, que va a detectar un potencial donante, realizar estudios sobre los órganos e informar a la guardia central del Incucai para que sean distribuidos entre los pacientes que se encuentran en lista de espera", explica Torres.

Otro de los fuertes prejuicios está relacionado con la venta ilegal de órganos. Algo que fue rotundamente descalificado por Oscar Inventarza, jefe de transplante hepático del Hospital Garrahan y el Argerich.

"Los órganos solamente son colocados por equipos habilitados del Incucai y se encuentran en lugares específicos. Tienen que estar habilitados los médicos y las instituciones, y utilizar soluciones especiales para el mantenimiento de los órganos que sólo están a la venta para los equipos que tienen autorización. Por lo tanto, no hay, por lo menos en la Argentina, posibilidades reales de que se compren y vendan órganos", opinó.

Inventarza reconoce otro preconcepto, quizás el más terrible, que encierra un pensamiento que puede extenderse a otras situaciones: "A mí nunca me va a pasar".

"La gente ve el transplante como algo raro, que no le va a suceder, pero lo que uno tiene que entender es que tiene más posibilidades de recibir un órgano que de donarlo", expresó.

Más conciencia. A pesar de las campañas, estos preconceptos sobreviven, aunque el fuerte aumento en las donaciones en los últimos cinco años habla de una mayor toma de conciencia.

Por lo menos así lo cree Torres, quien comentó que, desde la puesta en marcha del Programa Nacional de Procuración de Organos y Tejidos, hace cinco años, las donaciones aumentaron en un 100 por ciento.

"En el año 2002 no llegábamos a los 200 donantes y en 2008 por primera vez superamos la barrera de los 500 donantes de órganos, con 519 donaciones efectivas, lo que permitió que se hicieran más 1260 transplantes de órganos", cuantificó el médico.

Argentina tiene uno de los índices de transplante hepático-cardíaco-pulmonar más altos de América Latina junto con Uruguay y Cuba. En el mundo, España encabeza la lista de países con mayor porcentaje de donantes, que en este caso es de 34 por millón, en comparación con la Argentina, que en 2008 logró la cifra de 13.2 donantes por millón.

La ley
La Ley 24.193 es la que rige la donación y el trasplante de órganos y tejidos en la Argentina. En enero de 2006 incorporó las modificaciones introducidas por la Ley 26.066, también conocida como Ley de Donante Presunto.

La nueva normativa establece que toda persona capaz y mayor de 18 años pasa a ser donante de órganos y tejidos tras su fallecimiento, salvo que haya manifestado su oposición.

En todos los casos, debe efectuarse por escrito, al igual que su revocatoria. Se puede firmar un acta de expresión en el Incucai, en los Organismos Jurisdiccionales de Ablación e Implante de todo el país, o en la sección Documentación de la Policía Federal. También, asentarlo en el Documento Nacional de Identidad en las oficinas del Registro Civil de todo el país o enviar un telegrama gratuito desde las dependencias del Correo Argentino de todo el país (sólo para expresar oposición).

De no existir manifestación expresa ni a favor ni en contra, la ley presume que la persona es donante.

Sólo cuando la persona no haya dejado constancia expresa, los familiares directos son quienes dan cuenta de la voluntad respecto a la donación de órganos, y ésta debe condecir con la última voluntad del fallecido.

Ante el fallecimiento de menores de 18 años no emancipados, sólo los padres o representantes legales pueden decidir.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1087068

jueves, 12 de marzo de 2009

LA RIOJA... SUS DONANTES...


LA RIOJA | 10-03-2009 | El Independiente

El CUCAILaR realizaba anoche un operativo de ablación de órganosEl Centro Unico Coordinador de Ablación e Implantes (CUCAILaR), concretaba anoche una ablación de órganos en el hospital Vera Barros a partir del solidario gesto de la familia de un joven de 16 años que falleció ayer y que se manifestó a favor de la donación.

En diálogo con El INDEPENDIENTE, el coordinador del CUCAILaR, Carlos Parisi, agradeció el altruismo de la familia del paciente fallecido "porque más allá de su dolor, aceptaron donar sus órganos para ayudar a las personas que están en lista de espera".

Parisi comentó que "la madre del joven, por su propia voluntad expresó su deseo de donar, antes que el equipo le realizara la consulta".

El donante fue un joven de 16 años de esta capital que permanecía internado en el nosocomio desde el lunes de la semana inmediata anterior, debido a un edema cerebral. Por su complicado estado de salud, falleció ayer, diagnosticándosele muerte cerebral con electroencefalograma que dio plano a las 8,30 de ayer el primero y, el segundo a las 14,30.

Al cierre de esta edición, los profesionales del CUCAILaR y del INCUCAI realizaban el trabajo de relevamiento para la distribución de órganos en el país y esperaban a últimas horas de anoche poder iniciar el operativo de ablación.

Según informó Parisi, de no surgir ningún inconveniente, se ablacionaría riñón, válvulas para corazón y córneas, cuya distribución se hace primero entre las personas que están en emergencia nacional y luego por lista de espera, respetando la histocompatibilidad entre donante y paciente.